2 may. 2010

E.A.J. 69 Radio Arévalo

Hoy colocamos nuestro micrófono entre las torres gemelas de San Martín –La vieja y la nueva.- ¿ustedes creían que las torrecitas no hablan? Y no fúnebremente, por lo acostumbradas que están al desfile continuado de los pesimistas sino, jacarandosas como la Bola Gorda y la no menos gorda bola que todos los días nos acostumbran a hacer tragar los “tres de los miércoles”. Ya están.

La torre vieja.- Agua pasada no mueve molino

La torre nueva.- Empiezas como vieja castellana, con refranes. ¿Viva Aragón y lo nuevo!

La torre vieja.- De castaño hicieron mi maderamen y vieja nací. Más me gustaban los Simones que los taxis y mejor estaban las vegas de pastizales que no roturadas. ¡Ah! Nuestra añeja plaza de la Villa que como dijo un clásico “al vella tan bella me lloran los ojos.”

La torre nueva.- No hables de lo arcaico. Yo casi miro todo lo viejo al son de la “alborada del Señor Joaquín.”

La torre vieja.- De tobillera te precias, en verdad te digo, y con tu juventud pareces presumir de un valor que yo compararía al de Roldán el de Roncesvalles.

La torre nueva.- Hablas como el profeta San Ezequiel en el espacio se encontró con su hermano San Bonifacio y sus cuñados José y San Julio cuando daba sofocos el mes de Julio.

La torre vieja.- Y de poeta tu presumes, por lo que veo. Mas háblame de cosas de actualidad.

La torre nueva.- ¿De actualidad has dicho? No leo nada. Sólo recuerdo de mis lecturas la “Eneida” de Virgilio y me solazo en contemplar los autos, mi flaco único.

La torre vieja.- ¿Entonces estarás enterada de la carrera del caballo y del auto? No recuerdo la marca, no se si es Fiat o Lincolín.

La torre nueva.- Es un coche más barato, no sé si un Chevrolet o Ford, acaso sea un Forín.

Las torres se silencian. Se oye un ruido. ¿Habrán sido las torres derrumbadas? No os extrañéis; torres mas altas se han caído.
Suena la orquesta, interpretando “La Marcha de los Maceros” de Pío y Gaspar.
El reloj da doce campanadas. Unos bultos se deslizan camino del castillo. Canta un sereno. Llueve. De manera, señores, que «era de noche y sin embargo llovía.»

SINTONÍAS
La Llanura nº 19-Segunda época
17 de abril de 1927